Al sonar de la marimba

Un libro nacido en Valparaíso, celebrado en Miami: Azul… cumple 138 años

El Movimiento Mundial Dariano (MMD), el Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos (CEPI) y el Club de Leones Miami-Managua reunieron poesía, música y danza en el Salón de Actos del Parque Rubén Darío para conmemorar la obra que inauguró el modernismo literario hispanoamericano, en saludo también al 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.

Miami, Florida. — Hay libros que no se quedan quietos. Azul… salió de una imprenta de Valparaíso el 30 de julio de 1888, firmado por un nicaragüense de veintiún años que todavía no era el poeta universal, y desde entonces no ha dejado de viajar. Ciento treinta y ocho años después, ese mismo libro llenó la tarde del sábado 25 de julio el Salón de Actos del Parque Rubén Darío, en el 9825 del West Flagler Street, en el parque que lleva el nombre de su autor.

La convocatoria fue de tres organizaciones que trabajan la cultura desde la diáspora: el MMD, el CEPI y el Club de Leones Miami-Managua. El acto tuvo doble motivo: el aniversario de la obra inaugural del modernismo literario hispanoamericano y el saludo al 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. La fecha elegida, el sábado 25, respondió a la cercanía con ese 30 de julio fundacional.

Abrió el programa el tenor Octavio Orochena con los himnos de Estados Unidos y de Nicaragua. La presentación estuvo a cargo del profesor Héctor Darío Pastora, presidente del MMD, y la conducción de la doctora Rosario S. Román, secretaria general de la organización.

El libro que también se lee en japonés

Uno de los momentos más singulares de la tarde llegó con las palabras del doctor Naohito Watanabe, diplomático y vicepresidente del MMD, traductor al japonés de obras darianas, Azul… entre ellas. La escena resume bien lo que ocurría en ese salón: un libro escrito en español por un centroamericano en un puerto chileno, leído hoy en japonés y celebrado en el sur de la Florida.

Esa geografía múltiple se repitió toda la tarde. El doctor Emilio Galán, poeta y escritor, representó a la comunidad chilena, un guiño necesario en el homenaje a un libro que Chile vio nacer. Intervinieron también el poeta y escritor César A. Lacayo, presidente del CEPI, y el licenciado César Navarrete, presidente del Club de Leones Miami-Managua.

La música como lectura

Buena parte del programa entendió la poesía como algo que se canta. Se escuchó Águila prodigiosa, obra musical del maestro Mario Rocha sobre versos de “Salutación al Águila”, el poema que Darío dedicó a Estados Unidos y que escribió en Río de Janeiro durante la Tercera Conferencia Panamericana de 1906. Siguió Cómo no agradecer, también con música de Rocha y letra de la poeta Carla Rosalina Mendoza.

Orochena volvió al escenario con “Mía”, de Darío, y con “Alma llanera”, en homenaje y solidaridad con Venezuela. La poeta Ligia Isabel Guerrero ofreció un doble tributo poético: “País que me vio nacer” y “Canto de amor a Nicaragua”. El cierre corrió por cuenta del Ballet Folklórico Nuestras Raíces Nicaragüenses, y la clausura, otra vez con Orochena, unió “God Bless America” y el “Himno a Rubén Darío”.

Distinciones darianas

El MMD entregó la medalla “Padre de la Patria” a Norma Patria Ruiz.

La medalla Azul, que toma su nombre del libro homenajeado, fue para la doctora Reyna Rodríguez; para Yezzenia Watler, directora del Ballet Folklórico Azul; y para el licenciado Mario J. Sacasa, miembro ejecutivo del cuerpo consular del estado de la Florida y cónsul general de Nicaragua en Miami entre 1991 y 1997. En aquellos años, el propio profesor Pastora se desempeñaba como agregado de Cultura y Prensa del consulado: la distinción cerró, tres décadas después, un círculo que empezó en la misma oficina.

Lo que se celebra cuando se celebra un libro

Al final, lo que se reunió en ese salón no fue solo un aniversario editorial. Fue un salón donde Nicaragua, Chile, Venezuela, Japón y Estados Unidos cabían en la misma tarde, sostenidos por un libro de cuentos y poemas que un muchacho publicó hace 138 años. En la diáspora, celebrar a Darío rara vez es un ejercicio de literatura: es una manera de seguir siendo de donde uno viene sin dejar de estar donde uno está.

Al Sonar de la Marimba acompañó el acto y agradece al profesor Héctor Darío Pastora y al Movimiento Mundial Dariano la invitación a ser parte del programa.

 

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