Al sonar de la marimba

“Ser nica es parte de mi nombre.”

La vocación de Iván Taylor no nació en un aula, sino frente a las imágenes de un momento decisivo de la historia mundial. Él mismo lo resume así:
“Definitivamente la caída del muro de Berlín. En ese entonces yo estaba en la universidad y estudiaba Relaciones Internacionales inconscientemente, sin saberlo. Estamos hablando del final de los años 80.”

Hasta entonces, se veía en otra ruta profesional, pero descubrió que lo que lo atraía no era sólo comprender los acontecimientos, sino narrarlos. De ahí su recuerdo de juventud:
“Entonces yo sí estoy claro, recuerdo que me gustaba estar en mi casa cuando los noticieros de las seis de la tarde…”

Ese hábito de “quedarse pegado” a las noticias se convirtió en un deseo claro de estar al otro lado de la pantalla, contando los hechos para otros:
“Yo quería ser testigo de la historia, yo quería contarla y utilizarla para que se hiciera una diferencia.”

Su paso de Relaciones Internacionales a la televisión no fue sólo un cambio de carrera, sino una decisión de vida: estar en el lugar donde la historia se registra y se traduce para la gente común.

Dar rostro a la comunidad nicaragüense

Una vez dentro de la televisión, Taylor se encontró con otro descubrimiento: la ausencia casi total de nicaragüenses en los medios del sur de la Florida. Su mirada empezó a estar siempre atravesada por esa preocupación:
“Yo siempre, muchas veces cuando estoy haciendo la historia, estoy pensando ¿y cómo la comunidad nicaragüense interpretaría esto?”

No se trataba de buscar
complacencia, sino de construir claridad y sentido para una comunidad dispersa, marcada por el exilio y la migración. Por eso, cuando tuvo la oportunidad de hacer una nota sobre Nicaragua, decidió cambiar el enfoque:

“Recuerdo que en un momento dado tuve que hacer una nota que era sobre el aniversario del triunfo de la revolución sandinista. Pero yo le di la vuelta y yo hice un reportaje sobre el aniversario del exilio y de la comunidad nicaragüense.”
En lugar de centrarse solo en la efeméride política, decidió resaltar el aporte concreto de los nicas a la ciudad que los recibió:
“Y que ya teníamos periódicos, que ya teníamos restaurantes, que habíamos traído el tres leche, que habíamos contribuido en traer el chimichurri, que existía el centro comercial Managua…”

Esta mirada conecta la memoria histórica con la vida cotidiana: la comunidad no solo recuerda un pasado doloroso, también construye comercio, gastronomía, cultura y tejido social.

Credibilidad en la era de la inmediatez

En un ecosistema informativo dominado por redes sociales, titulares rápidos y opiniones disfrazadas de datos, Iván Taylor insiste en lo que para él son pilares irrenunciables del oficio: “Credibilidad, autenticidad, transparencia.”

Para sostener esos valores, subraya la importancia de respaldar la información, no con opiniones sueltas, sino con fuentes claras y verificables:
“Yo te digo, siempre citar fuentes. Es decir, Iván Taylor dice que hoy el cielo amaneció amarillo, sino que yo creo que la gente, la audiencia, el público te percibe diferente, no solamente cuando le das la información, además de que sea precisa y concreta, sino que le das fuentes.”

Su ejemplo sobre el tema migratorio ilustra muy bien esta responsabilidad:
“Ejemplo, prepárense porque la situación migratoria va a cambiar. De acuerdo con una declaración de la Casa Blanca, todas aquellas personas que estén solicitando asilo político ahora tendrán que pasar un proceso mucho más riguroso para lograr su meta.” Ahí se nota la diferencia entre el rumor alarmista y la información útil: el periodista no sólo anticipa un cambio, sino que explica de dónde viene, quién lo dijo y a quién afecta. En tiempos de saturación informativa, ese tipo de rigor es lo que construye confianza a largo plazo.

Romper estereotipos y trazarse metas

Hablar de identidad nicaragüense también implica entrar en zonas incómodas: los estereotipos, las generalizaciones y la imagen distorsionada que a veces se comparte sobre “el nica”. Taylor prefiere partir de la autocrítica y al mismo tiempo de la capacidad de superación:

“Yo pienso que la característica más común ha sido espíritu de progreso, apetito de triunfar, ganas de luchar, sobreponerse a todos los obstáculos que se les hayan cruzado en el camino.”
Para él, el punto de partida es mirarse al espejo como comunidad, no sólo para señalar defectos, sino para entender de dónde vienen ciertas conductas y cómo se pueden transformar:
“Mira, una de las cosas que yo pienso que sucede del nica que sale adelante, es la habilidad de vernos en el espejo. Y cuando digo vernos en el espejo significa analizarnos a nosotros como comunidad, como pueblo, como nicaragüense.”

Reconoce que existen prácticas que se repiten —el exceso en la fiesta, el consumo de licor, ciertos hábitos— pero se niega a aceptar que esa sea la única narrativa posible:
“Pero teniendo eso en mente, no significa de que sólo somos eso y que depende de nosotros romper ese patrón y hacernos visibles como personas que somos más allá de eso.”

A partir de ahí, menciona figuras como Denis Martínez, Alexis Argüello o Sheynnis Palacios, no sólo como íconos, sino como ejemplos de metas claras, disciplina y capacidad de superar obstáculos. Detrás de cada historia de éxito, insiste, hay decisiones personales que rompen con el molde y se proyectan al mundo.

De los medios en español a la pantalla anglo

 

Otro capítulo decisivo en su trayectoria fue la transición de los medios en español a un noticiero anglo. No fue un salto sencillo ni inmediato:
“Pensé que iba a ser fácil hacer esta transición o este crossover, no lo fue, pero me llena de satisfacción hoy que lo hice…”

En medio de ese proceso surgieron dudas personales, sobre todo relacionadas con su acento, tan común en el sur de la Florida como estigmatizado en otros espacios. Sin embargo, la respuesta de su directora de noticias fue contundente:
“a mí me contratan en el canal 4 y la directora de noticias… a pesar de que yo en un momento dado tuve mis dudas porque digo, bueno yo tengo un acento, sí hablo inglés pero tengo mi acento de latino y ella consideró que más bien eso era algo que me favorecía…”

Ese “acento de latino” se convierte así en un signo de representación: muchos televidentes se ven reflejados en alguien que habla como ellos. Y no sólo en el plano lingüístico, sino también cultural:
“Aquí no se puede decir que los latinos no existen porque están por todas partes. Nuestra presencia es más que evidente.”
El paso al noticiero en inglés no significó abandonar los temas de la comunidad, sino llevarlos a una audiencia más amplia, mostrando que los problemas, aportes y luchas de los latinoamericanos no son asuntos “de nicho”, sino parte de la realidad central del país.

Orgullo, gratitud y futuro

 

Al mirar hacia atrás, Iván Taylor no mide su carrera únicamente en años, sino en huellas dejadas en su comunidad:
“Mira, es una pregunta compleja y en realidad a la vez interesante. Hasta la fecha me llena de satisfacción porque son 25 años que tengo ya en el medio. Cuando llego a un lugar y todavía veo a la gente que dicen él es nica, ese es nica, porque siento que logré esa meta que me tracé de darle una identidad, un rostro y una voz a mi gente.”

Su satisfacción también viene de haber sido testigo cercano de la historia, sobre todo en momentos dolorosos, en los que el periodista es vehículo de la voz de quienes normalmente no serían escuchados:
“He participado y he sido testigo más bien de elecciones presidenciales, de eventos históricos que logré cubrir, así como también cubrir otros aspectos de las noticias que en muchos casos han sido dolorosos, pero que también he permitido que la voz de esa persona se escuche.”
Al mismo tiempo, sitúa su historia personal dentro de un marco más amplio: el de los latinoamericanos en Estados Unidos, cuyos aportes —a veces minimizados— han transformado profundamente el paisaje cultural del país:
“No es secreto que el aporte de los latinoamericanos en los EE.UU y lo más acertado ha sido los deportes, la comida y la música…”

Desde ahí, su mensaje final es doble: por un lado, abrazar la cultura propia y el orgullo de ser nicaragüense; por otro, asumir con responsabilidad el papel de ciudadanos en la sociedad que los acoge. Entre esas dos lealtades —la raíz y el presente— se mueve la voz de Iván Taylor: un periodista que, cada vez que aparece en pantalla, le recuerda a su comunidad que su historia merece ser contada con rigor, respeto y esperanza.

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