Al sonar de la marimba

William González Guevara cierra en Miami su gira de “Cara de crimen”

William González Guevara durante su visita a Miami para presentar "Cara de crimen"

Lo que más conmovió a William González Guevara en Miami no fue un escenario ni un galardón, sino una cosa de horno: ese pan dulce tradicional, tan nicaragüense como la nostalgia. A pesar de ser un poeta reconocido por Forbes entre las “30 Promesas de Centroamérica 2025” y ganador del Premio Espasa de Poesía, lo que lo quebró frente al público de The Vintage Room fue ese sabor de infancia. Confesó que tenía casi quince años de no probar una, y la llevó a la boca como quien recupera, de golpe, un pedazo de patria.

La velada literaria fue gestada y organizada por la periodista Leana Astorga, quien convocó a un grupo de personas y negocios para hacerla posible. El encuentro reunió a la comunidad el jueves 4 de junio de 2026 en The Vintage Room – Performing Arts Lounge, en Doral, y tomó forma de conversatorio. Allí, la propia Astorga dialogó con el poeta sobre Cara de crimen, el poemario que le tomó cinco años de viajes y entrevistas a pandilleros centroamericanos. También hablaron de las mujeres —abuela, madre y hermanas— que lo apartaron del camino de la violencia y lo entregaron al de la palabra.

William González Guevara y el sabor de la patria

La visita fue posible gracias al respaldo de quienes apuestan por la cultura. Pastelería Raíces se hizo presente con lo mejor de su repertorio: cosa de horno, maletitas y picos. Además, aprovechó la ocasión para estrenar su nuevo refresco de cacao, que William fue de los primeros en degustar con evidente deleite. A ese esfuerzo se sumó Fritanga La Chavala, que apoyó la logística del encuentro, y la diseñadora Ana Galán, de Galana Hand Made Jewelry. Entre versos y sabores, la velada recordó que la identidad también vive en lo que comemos y en lo que llevamos con nosotros adonde quiera que el destino nos lleve.

Bajo el signo de Rubén Darío

La visita de William estuvo marcada, de principio a fin, por la sombra tutelar de Rubén Darío.

Entre los invitados a la velada, el Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos (CEPI) le entregó un Diploma de Reconocimiento por su aporte a la cultura latinoamericana, firmado por su presidente, César Lacayo, y su vicepresidenta, Ligia Guerrero. En otro momento de su paso por la ciudad, el Movimiento Mundial Dariano le impuso además la Medalla Rubén Darío. No deja de ser significativo: fue precisamente William quien reveló, en un reportaje, el fraude de los manuscritos falsificados de Darío que obligó a la Universidad de Harvard a rectificar.

El círculo se cerró días después. Acompañado por Al Sonar de la Marimba, el poeta visitó el Parque Rubén Darío de Miami y se detuvo frente a la estatua del bardo. Ese monumento, levantado por el exilio nicaragüense en la West Flagler, recibió esa tarde a otro hijo del exilio. El poeta de la diáspora, frente al monumento de la diáspora: pocas imágenes resumen mejor lo que significa ser nicaragüense lejos de casa.

Miami —ciudad de migrantes, de memorias, de historias centroamericanas tatuadas en sus calles— no pudo recibir a un visitante más apropiado. Al Sonar de la Marimba agradece a todos los que hicieron posible este encuentro, y muy especialmente a William González Guevara, que nos dejó con sus versos, con el sabor del cacao y con la certeza de que la poesía —la de verdad, la que duele— todavía tiene mucho que decirle a este mundo.

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